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Oratorio de Santa Catalina de la Noche

Estos ambientes sugestivos, situados en el corazón del Santa Maria della Scala, donde Santa Catalina de Siena permanecía en oración y llevaba consuelo a los enfermos, conservan aún hoy inalterada la intensidad y la atmósfera que durante tantos siglos ha acompañado el fervor religioso de los numerosísimos devotos de la Santa. 
Conocida desde el siglo XIV como cofradía de San Miguel Arcángel, la compañía estaba dedicada sobre todo a la piedad por los difuntos. 

Nivel III - Floor -1 from the entrance to Piazza Duomo

Estos sugestivos espacios, situados en el corazón del Santa Maria della Scala, donde Santa Catalina de Siena se detenía en oración y llevaba consuelo a los enfermos, conservan aún hoy intacta la intensidad y la atmósfera que durante tantos siglos acompañó el fervor religioso de los numerosísimos devotos de la Santa. Conocida ya desde el siglo XIV como cofradía de San Miguel Arcángel, la compañía estaba dedicada sobre todo a la piedad por los difuntos. La compañía se había instalado, de hecho, junto al cementerio del hospital y al llamado 'carnaio', cuya vorágine caía desde la planta superior, correspondiente a la piazza del Duomo, hasta la de la Piazzetta della Selva, situada mucho más abajo. En el siglo XVII el oratorio fue enriquecido con numerosos estucos y pinturas, entre ellas cuatro lienzos que representan la vida de Santa Catalina, atribuidos a los pintores seneses Rutilio Manetti y Francesco Rustici. Sobre el altar se encuentra una interesante Madonna de mármol del Trecento que probablemente se caracteriza como la imagen de culto más antigua de la compañía, mientras a sus lados están dispuestos cuatro ángeles y los santos Domingo y Catalina en adoración. Además de las numerosas pinturas, tallas, relicarios y mobiliario, la Compañía conserva también una bella tabla de Taddeo di Bartolo que representa a la Madonna con el Niño, cuatro ángeles y los santos Juan Bautista y Andrés, fechada en 1400, y cuatro cabeceras de ataúd con Santa Catalina que protege bajo su manto a cuatro cofrades, Cristo resucitado, las estigmas de la Santa y la Deposición, que se atribuyen a un artista senés de las primeras décadas del siglo XVI.